50 sombras de Grey, un mirada psicoanalítica

 L. James es el seudónimo de Erika Leonard, una mujer nacida en 1963 que escribió a la conocida novela de 50 sombras de Grey, catalogada por muchos como novela erótica, cuya trilogía se ha convertido en un fenómeno que la llevó a ser un best seller en varios países.

Creo que ya es sabido por muchos, cómo se originó  la escritura de esta novela; sin embargo haré un resumen para quienes lo desconozcan.

Erika  Leonard era fanática de la serie  Crepúsculo, una historia de amor entre un vampiro adolescente y Bella, una chica mortal. Debido a sus diferencias, Edward tiene que proteger a su amada de los peligros que la acechan por querer tenerla cerca. Esta novela se encuentra llena de tensión sexual, misma que  nunca se desarrolla.

Existe una subcultura literaria en línea,  llamada “fan fiction, que consiste en que los seguidores de alguna serie o libro pueden escribir historias alternas a lo que ocurre en las historia original.  Erika Leonard comienza a incursionar  en este género y escribe sobre los personajes de Crepúsculo, bajo el seudónimo de Snowqueen’sIcedragon, pero en esta ocasión, la autora sí desarrolla el tema sexual. Pasó muy poco tiempo para que sus escritos tuvieran seguidores, por lo que decide sacarlos de esa página y subirlos a una propia ;  les cambia los nombres y ahí termina de cristalizar su primera novela en el año de 2011.

Es interesante la edad a la que la autora termina esta novela, 48 años, tiempo en el que  uno de los retos de la vida gira alrededor de elaborar el duelo  por la juventud y la sexualidad que empieza a declinar. Mabel Burin  (2008), en su libro “Intersubjetividad femenina” , apunta que la etapa de la edad madura empieza alrededor de los 35 y termina a los 50 años de edad. Me parece que esto explica el porqué  es precisamente este grupo de edad de lectores, el que, según se dice, se interesa por esta novela.

Menciona también que en esta etapa, las mujeres se encuentran nuevamente con las mismas preguntas que se hacen cuando son jóvenes, “¿a dónde voy? , ¿quién soy’”; en este momento , dice Burin,  que la crisis puede vivirse de dos formas, como depresión o como transformación creativa para elaborar el duelo.

Otra característica de la novela es que Leonard escoge a una mujer joven como protagonista y no una mujer de edad madura.

La trama gira en torno a una pareja formada por Cristian Grey, un poderoso empresario y Anastasia Steele, una joven mujer recién egresada de la universidad,diez años menor que éste. Estos personajes desarrollan una relación con tintes sádo – masoquistas, que, al parecer,  es lo que más ha llamado la atención del público, al mismo tiempo que ha traído múltiples controversias; se han publicado libros que están dedicados a que las personas no lean la trilogía, logrando como casi siempre sucede,  el efecto contrario.

En este trabajo no hablaré de lo que significa el sado-masoquismo, lo que quiero explorar es el motivo por el cual han tenido tanto éxito estas novelas. ¿Qué espacio dentro de la sociedad se ha quedado sin cubrir, o qué partes de las fantasías ha logrado gratificar, para que este relato haya tenido cabida, además de tan buena recepción entre muchos lectores?

En la actualidad las mujeres han tenido que salir al ámbito laboral logrando, cada vez más, un desarrollo fuera de casa, llegando a considerarse esto como algo normal y esperado. En la revista del Instituto de Opinión Públicas de Perú, (febrero 2013), se revela como para el 91.7 de las personas encuestadas, consideran que la mujer “debería”  contribuir a la economía familiar, pero a su vez esa misma encuesta menciona que el 61% de los encuestados creen que la vida familiar se lesiona si la mujer tiene un empleo de tiempo completo.

Otros datos importantes de dicha encuesta muestran que las mujeres consideran que la edad ideal para casarse es entre los veinticinco a los veintinueve años de edad, pero que cada vez son más las mujeres que consideran casarse un poco más tarde, entre los treinta y treinta y cinco años. En caso de que existan hijos, lo ideal es que las mujeres trabajen medio tiempo y sólo el uno por ciento de los encuestados consideraron correcto que una mujer trabaje tiempo completo y el varón medio tiempo,  para que se haga cargo de los hijos.

Los datos antes mencionados nos pueden servir como  un referente, que nos muestra una serie de contradicciones, ¿Cómo es posible conciliar la idea de aportar económicamente al hogar, sin que eso traiga como consecuencia cambios en la dinámica familiar, algunos de los cuales, pueden incluso llegar a lesionar a la familia?. También se puede observar, como se mencionó antes,  que muchas mujeres desean formar un hogar, pero retrasan la edad para casarse con el objeto de  lograr un mayor desarrollo laboral. Esto último sucede porque  no ven fácilmente viable que esos dos proyectos,- el profesional y el familiar-, puedan conciliarse.

Lo antes mencionado nos lleva a hacer consciente un fenómeno que tiene mucho tiempo existiendo: la doble y triple jornada de trabajo. Se le conoce así al hecho de que una mujer labore una primera jornada fuera de su casa, llegue a su casa y se dedique a cuidar sus hijos y esposo o bien  a algún miembro de la familia que se encuentre enfermo.

 Como empleamos nuestro tiempo.

En la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2002 (INEGI, México), se aprecia como son las mujeres las principales cuidadoras de los miembros de la familia , menores de 14 años y enfermos. Estas tareas las desarrollan fuera de su horario laboral remunerado, haciendo que este sector de la población cumpla con dicha doble y hasta triple jornada de trabajo.

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Este fenómeno lo podemos encontrar repetidamente en otros países, podemos imaginar sin mucho esfuerzo lo que se necesita para poder cumplir a cabalidad todas las tareas emprendidas.“Quino”, el excelente caricaturista, muestra en su muy crítico estilo un cartón en donde se ve a una mujer en una oficina detrás de un escritorio y sobre éste una serie de vegetales. La mujer luce estresada cortando la verdura, mientras todos los compañeros la miran atónitos y un hombre frente a ella, -al parecer su jefe-, la mira molesto. Percatándose de ello, la mujer exclama emulando su tono de reclamo: “  ¡ah!, claro, ahora, ¡¿qué haces Gonzales???!!!!, ¡¿qué haces Gonzales?!… pero todas las veces que Gonzales, la estúpida Gonzales, la estúpida que se llevó el trabajo de la oficina a la casa, nadie viene a preguntarle, ¡que hace Gonzales!?

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Empoderar

Diferentes programas se han destinado a hacer que las mujeres fortalezcan sus capacidades, su forma de ver  y manejar la vida y de tomar un papel más activo en la sociedad para provocar un cambio; a esto se le conoce como empoderamiento

Rowlands (1997) señala tres dimensiones del empoderamiento:

  1. La personal, como desarrollo del sentido del yo, de la confianza y la capacidad individual;
  2. La de las relaciones próximas, como capacidad de negociar e influir en la naturaleza de las relaciones y las decisiones, y
  3. La colectiva, como participación en las estructuras políticas y acción colectiva basada en la cooperación

Empoderar significa darles poder de decisión a grupos vulnerables, en este caso a las mujeres, no se trata de que sientan que son superiores a otros grupos, solo que están al mismo nivel y que puedan ejercer sus derechos y tomar decisiones que a ellas les convenga, además de eliminar arquetipos culturales de sumisión y obediencia.

Si existen este tipo de movimientos para que la mujer sea “liberada” ¿por qué entonces estos relatos han tenido tanto éxito en grupos de mujeres de 30 a 40 años de edad?, que es el público que supuestamente lo lee.

Erika Leonard, autora del libro que nos ocupa, ha mencionado que su novela 50 sombras de Grey es el resultado de su” crisis de la mediana edad” y que en ésta se encuentran plasmadas sus fantasías. Veamos entonces sus fantasías.

Sigmund Freud (1907) en “El poeta y los sueños diurnos”, menciona que los impulsos instintivos insatisfechos son las fuerzas impulsoras de la fantasía y éstas son  a su vez la satisfacción de las pulsiones. En el mismo artículo dice también que la mujer no ambiciona poder, lo que ella quiere es el amor del otro, lo cual considero, hoy día, como una generalización  ya no  del todo válida.

Es cierto que en el rol de género tradicional predomina la función materna sobre el empoderamiento social, pero en la actualidad, como ya lo señalamos en los estudios antes presentados, la cultura ha impuesto poner mas énfasis en la productividad laboral y social, que en la maternidad y crianza.

En el capítulo 7, Grey le muestra a Anastasia, la protagonista, su “contrato de sumisión”, y una serie de normas que deben cumplirse. Por cuestión de tiempo sólo haré mención de las normas.

APENDICE I

Normas de 50 sombras de Grey.

  1. La sumisa garantizará que duerme como mínimo ocho horas diarias cuando no esté el Amo.
  2. Para cuidar su salud y bienestar, la Sumisa comerá frecuentemente los alimentos incluidos en una lista.. la Sumisa no comerá entre horas, a excepción de fruta.
  3. Durante la vigencia del contrato, la Sumisa solo llevará ropa que el Amo haya aprobado. El Amo ofrecerá a la Sumisa un presupuesto para ropa, que la Sumisa debe utilizar. El Amo acompañara a la Sumisa a comprar ropa cuando sea necesario. Si el Amo así lo exige, mientras el contrato esté vigente la Sumisa se pondrá los adornos que le exija el Amo, en su presencia o en cualquier otro momento que el Amo considere oportuno.
  4. El Amo proporcionará a la Sumisa un entrenador personal cuatro veces por la semana, en sesiones de una hora, a horas convenidas por el entrenador personal y la Sumisa. El entrenador personal informará al Amo de los avances de la Sumisa.
  5. La Sumisa estará limpia y depilada en todo momento. La Sumisa irá a un salón de belleza elegido por el Amo cuando éste lo decida y se someterá a cualquier tratamiento que el Amo considere oportuno. El Amo correrá con todos los gastos.
  6. La Sumisa no beberá en exceso, ni fumará, ni tomará sustancias psicotrópicas, ni correrá riesgos innecesarios.
  7. La sumisa solo mantendrá relaciones sexuales con el Amo. La Sumisa se comportará en todo momento con respeto y humildad. Debe comprender que su conducta influye directamente en la del Amo. Será responsable de cualquier fechoría, maldad y mala conducta que lleve a cabo cuando el Amo no esté presente.

Al terminar de leer estas normas, de entrada podríamos esperar 2 reacciones aparentemente opuestas. Más de una mujer del grupo que lee estas novelas  podría  decir “¿Dónde firmo?”, pues si la leemos detenidamente, estas reglas tienen un carácter más de cuidado paternal que de una relación de pareja sexual.

En el fondo, una de las fantasías de las mujeres que se identifican con estas novelas podría ser  el deseo de ser cuidadas por una figura paterna grandiosa, idealizada, es decir, el padre de la etapa edípica. Anhelar  a un hombre  que las domine y someta para que éstas puedan ejercer su sexualidad sin culpa, ya que si no es una decisión  que ellas toman, tampoco existe una responsabilidad por ello.

Esta podría ser una explicación del por qué cuesta tanto trabajo empoderar a algunas mujeres para que asuman sus propios deseos y tomen sus propias decisiones; es más fácil obedecer a responsabilizarse, y en un extremo, culpar  a un “otro” de su situación.

Podríamos seguir por la línea edipica, pero analicemos un poco más la sexualidad propuesta por el protagonista. Esta es de mandato y sumisión , por lo que Anastasia tendría que acatar lo que el Amo le dice; no obstante,  a lo largo de la novela vemos como ella se rebela, no con la finalidad de empoderarse y tomar las decisiones que más le convengan, sino como un mero acto de rebeldía  frente al sometimiento, así como para tratar de dominar a su opresor, en un juego de poderes que nos recuerda a los rasgos que caracterizan a una personalidad obsesiva.

Una vez mencionado lo anterior, vemos a Anastasia como una mujer fijada al final de la etapa anal y al principio de la etapa edípica, es decir que no ha podido resolver el edipo, por eso la necesidad de que este “dios”, que es como lo llama, la posea  y la obligue a disfrutar; podríamos también entonces pensar que muchas mujeres que leen y se identifican con la novela desean que el mandato del padre edipico sea desarrollar su feminidad y todo lo que ello trae consigo, sin cuestionarse.

Cada vez más, las  mujeres salen de casa para entrar al mercado laboral externo, en muchos casos por necesidad, obligación y en otros por un genuino deseo de crecer en ese campo de su identidad; pero como nos muestra el estudio de Perú, en caso de tener familia sólo conservan medio turno no importando su capacidad, además de mantener las labores que ya antes realizaban, el cuidado de los demás miembros de la familia y de la casa.

Esto es una tarea bastante pesada, pero ¿por qué es que estas mujeres lo asumen? ¿Acaso es el varón quien las obliga?. Burín ( año) menciona en “Mujeres, salud mental y género”, que la necesidad de ser “aceptada y valorada” es el principal motivo para conservar un privilegiado lugar, ser importante e imprescindible, es decir tener el poder, si ella falta ya no se puede hacer nada y parece que están decididas a no soltarlo. Como ejemplo de lo anterior, podemos ver cómo este tipo de mujeres devalúa el trabajo doméstico que realizan los varones en casa, por miedo a que ellos lo realicen  igual  o mejor que ellas y pierdan la hegemonía en el hogar.

Tratando de contestar la pregunta planteada al principio del trabajo de ¿por qué este libro ha tenido tanto éxito y que espacio es el que ha cubierto?

Me parece que con la trilogía de 50 sombras de Grey, las lectoras se permiten explorar la fantasía de convertirse en diosas poderosas, sexuales y tener bajo su poder a un hombre, pero protegidas bajo el manto de Anastasia, todo se puede llevar a cabo dentro de las páginas sin temor a actuarlo, sin que se salgan de control. Es algo similar a lo que ocurre en una sesión analítica,  en la que se permite hablar de fantasías dentro de un encuadre que protege; la gran diferencia es que el libro es una herramienta perfecta para gratificar, mediante la identificación con el autor, no sólo las propias fantasías o ficciones, sino también para evitar resolver lo que en el proceso analítico se busca,  logrando así acceder a la resolución de los conflictos y consiguiendo el empoderamiento del que tanto se habla.

Quizá es por esto que al finalizar el tercer tomo las lectoras se dividan en dos grupos, aquellas que están de acuerdo con el final, donde Anastasia domina a Grey logrando que este dios se enamore de ella y el otro grupo que parece muy molesto con la protagonista, ya que sienten que las traicionó y no les mostró el camino de la libertad.

Quiero cerrar este trabajo con dos reflexiones:

La primera de ellas refleja lo que ya se ha dicho antes: parece que las mujeres queremos ser libres,  pero algunas piden a un hombre que sea quien las libere y  asuma las consecuencias de dicha liberación, pues si fracasan o no el responsable será otro y no ellas. Otras más interpretan la equidad como un arrebatado juego de poderes entre el mandato y la sumisión y las menos, han ido pudiendo asumir poco a poco su identidad de género con la fuerza interna para hacer frente a los mandatos, así como a los obstáculos que la cultura actual impone.

Para concluir,  no quisiera pasar por alto, que, en todo esto que planteo falta la mirada de los varones, de allí que cierre el presente trabajo con las siguientes preguntas: ¿Así como las mujeres han salido al universo laboral , es que  los hombres deberían entrar y permanecer en el ámbito del hogar para cubrir los huecos que quedan libres? y ¿cómo afectará esto la estructura familiar y las jerarquías dentro de las familias ?, ¿será que algún día no muy remoto se dejará de apelar a la Ley del Nombre del Padre?

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