Analizabilidad

Dos Sujetos que se Abstraen del mundo Sensible

Psic. Berenice Maldonado Corral

La mente humana está posibilitada para pensar sólo en  tres dimensiones, es decir, que tiene la incapacidad estructural para pensar sobre otros planos, por lo tanto es imperceptible lo que pueda existir ahí; pero son analizables por medio de instrumentos teóricos e ideas creativas.

Leonard Susskind

 

(Articulo técnico).

Etchegoyen nos muestra una parte del vasto caleidoscopio teórico del Psicoanálisis; con la oportunidad de girar y observar otras configuraciones; inicia el apartado de Analizabilidad con “la estreches de las indicaciones del tratamiento psicológico”, en él  se enmarcan los límites de la analizabilidad en general, establecidos por la doctora Elizabelth R. Zetzel; donde se plantean requisitos indispensables para ser analizado, en una virtud de perfil del paciente. Se pueden dar diversas lecturas a este constructo; una clasificación para discriminar o una clasificación para comprender en la práctica. Son las “líneas” del pensamiento propias de la  construcción teórica, que se especializan en una “sección” del individuo,  aportando nuevos horizontes; pero también pueden estrechar la práctica misma, dependiendo de nuestra interpretación.

He aquí una sesgada implicación. Aparentemente el analista nada tiene que ver con la incapacidad del sujeto para ser analizado; pero precisamente es el analista el que define esa imposibilidad. Podría ser una cuestión simple si se presenta como un soporte teórico distinto; pero si se establece como una condición de la práctica; limita al propio analista y no al paciente.

En el  devenir laboral lo he percatado. Conversando con un compañero docente, me compartía su preocupación por la motivación de los alumnos, obstruida por sus problemas emocionales y su “construcción identitaria negativa”, mi respuesta fue;  como docente eso no me concierne, mi labor esta en dirigir acciones a partir de sus necesidades educativas y no de sus necesidades emociones; eso le corresponde a mí ser Psicóloga. Aunque hay “líneas de formación” distintas pero no ajenas; en la práctica actúan y se involucran para el bien de todos.

psicologia

Retomando la lectura, Etchegoyen nos enuncia algunos de los pilares del acto analítico, a través de la exposición teórica de los expertos; la alianza, la transferencia; la teoría y la práctica. El siguiente constructo es la “Accesibilidad” al yo necesitado del paciente y su relación del analista con un yo pseudocolaborador, que expone Betty Joseph, y especifica, la accesibilidad “sólo puede establecerse en la marcha misma del análisis”. Ya no se trata de  categorías o grupos, sino de la acción del analista, en la acción del analizado, un acto de dos. Aquí aparece la contratransferencia,  este sentir del analista y que proviene desde el paciente; el que reconoce el analista y que no ha elaborado el paciente; que implica el descenso con el paciente en la transferencia al Tártaro. El analista está listo para acompañar al paciente en  esta batalla, porque él mismo ya la ha librado.

pareja-300x175Un acto de dos; podemos pensar en una especie de pareja, “la pareja psicoanalítica”, pero así como lo expone Etchegoyen tiene más limitantes, que aportaciones al psicoanálisis. Se trata de una suerte de compatibilidad de personalidad, un estado a priori del acto psicoanalítico, y por ende, el analista no puede hacer nada al respecto a tal hecho; anula la posibilidad de ser  el analista, antes de saber del paciente sino es favorable la compatibilidad y da una especie de “premonición” favorable si es buena.

Como se menciona en un principio, estos constructos pueden retomarse para enriquecer la acción del analista, cada  instrumento teórico elaborado por los especialista, es la luz para percibir algo que estaba ahí, pero que no lo habíamos captado porque no se había hablado.  Todo lo anterior se siente, se ve,  y se resuelve en el análisis y no antes; si un analista “escoge”  a su paciente por suposiciones, entonces eso no es análisis, es un problema de inconscientes. En este punto se aplica, lo que el cliente pida, porque el paciente sí tiene el derecho a elegir, con la ineludible  labor, por parte del analista, de trabajar con esta fantasía.

Qué es lo que se define de lo expuesto; la técnica, lo teórico y la praxis es una triada indisoluble. La relación entre el analizado y el analista es una relación transferencial y contratransferencial entretejida con interpretaciones;  una trama de vínculos con el paciente y  un crisol estructurado de teoría y análisis, el analista, en una relación diádica.

Ante el paciente, el analista es un crisol donde deposita todo por la ansiedad del vacío. El analista se sabe, y debe saberse, como el acompañante al retorno a la cueva, donde las percepciones de los objetos eran bidimensionales, de dos, de uno ruidos y sombras; el mundo de los impulsos, de las fantasías, de los sentimientos impropios; el Tártaro donde son desterrados los titanes. En el analista no debe existir resistencia inconsciente, para poder sustraerse de este mundo socialmente construido, para abandonar el mundo sensible, “manteniendo un ojo al ser y otro a sí mismo”.  El analista es atajado por las resistencias del paciente o los modos aprehendidos de la ley para tratar los deseos, las fantasías y “hechos” psicológicos incómodos; con vergüenza, con culpa o temor.

consultorio-202x300En este acto aparentemente diádico aparece el tercero que cumple con su función de mediador, el que protege a ambos actores del campo analítico; los fundamentos de la técnica psicoanalítica; alimentos intelectuales de padres y madres del psicoanálisis. Y como es bien sabido “los principios básicos de la técnica analítica derivan de la naturaleza misma de las perturbaciones y de los conflictos psicológicos”; praxis y teoría íntimamente realizadas donde los vínculos son sentidos y actuados por el paciente; vividos, captados y analizados por el analista. El Psicoanálisis es  el  saber, hacer el saber y saber hacer.

Bibliografía

Etchegoyen, Horacio (2009), “Analizabilidad”, en: Los fundamentos de la técnica psicoanalítica, Buenos Aires, Amorrortu editores, pp. 53-65.

Racker, Heinrich  (1996), “Introducción a la técnica psicoanalítica”, en: Estudios sobre técnica psicoanalítica, Buenos Aires, Paidós, pp. 15-40.

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